UNA HOGUERA ABANDONADA.

Eva Puente

Psicolibro ediciones 

Nos cruzamos, como quien cruza un fragmento de la nada, para mezclar algunas palabras, que, al decir de unos y el criticar de otros, MODIFICABAN TODO… Léase: había en ella una nueva modalidad de alumbrar lugares o voces extinguidas sobre las cenizas de tanta CULTURA a sepultar.
Me acerco intermitente, atisbo su calzado, y no veo otra cosa que sus pies.
—No uso —dijo—, mi camino es un reflejo. No quiero huellas. Quiero palabras. Pero no estaba descalza, estaba como «suspendida», por ángulos de hierba y gotas de espuma triangular. Entre la agilidad de su mente y la sed absoluta, me fue imposible no preguntar:
—Jeanne... ¿Las palabras son la osamenta de las cosas?
—Ni lo dudes —me dijo a los ojos—, y a veces, una hoguera abandonada o una llave
despierta en el jardín. Estoy segura de que en algún lugar ha de consumarse la rebelión.
Sonríe. Yo pronuncio unas sílabas austeras: todo lugar consume su equilibrio.
—¿Qué haces acá...?
Sustituyendo el «Quién sos», por elegancia... Su inocencia restaura mi locura y contesta:
—Estoy de paso, mi secreto no tiene mirada, hoy voy hacia las islas, mañana hacia el
estruendo de los bosques, al silencio primario del «No sé»... Todo es, quizá, todo, tengo peces que cantan y aves que nadan en los fiordos más lejanos de ultramar. No te olvides, reafirma: cualquier reflejo siempre cede ante el agua de la fuente.”…
… “Ella, sobre el paisaje obsesivo escribiendo, en cuartos de hotel, castillos, trenes, a lomo de caballo o, simplemente, sobre la leña requemada de un árbol seco”…
… “Ojos desterrados flotando en nuestro vino. Flores de sauce lo atractivo de Jeanne, aún indiferente a sí misma. Como un martirio, su imagen los dejaba expectantes y aferrados a sus propias tripas. La miran. Nos miran. Yo, molesta. Ella, incorruptible, apenas dice:
—Amiga, estas cosas pasan todo el tiempo. Luchas de género, diferencias insoportables, hombres con necesidad de pavonearse para corroborar su potencia. Lo femenino atrapado allí, sin poder expresarse a riesgo de perderse en el imaginario social. Ya lo dijo San Agustín:m«El orificio de la mujer es mi obra maestra del terror». Se desea a la mujer y la mujer paga caro ese deseo. Se trata de ser sujetos de una generación usurpada por la impudicia de la razón: la hipocresía y el ya debilitado poder del macho sobre la hembra. Es una época claudicante, un final ya aconteciendo sin prisa.

Puro vapor, aire sin aire, desperdicio. Escúchame…”

Eva Puente

UNA HOGUERA ABANDONADA.PUENTE, EVA

$2.500
UNA HOGUERA ABANDONADA.PUENTE, EVA $2.500
Entregas para el CP:

Medios de envío

  • Librería Paidós Su compra podrá ser retirada cuando la orden de compra diga "Listo para retirar". Retiros en Local. Galería Las Heras. Av. Scalabrini Ortiz 3036 - Horario de Lunes a Viernes de 10,30 a 17 hs. Estamos cerrados Sábados, Domingos y Feriados.

    Gratis
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

UNA HOGUERA ABANDONADA.

Eva Puente

Psicolibro ediciones 

Nos cruzamos, como quien cruza un fragmento de la nada, para mezclar algunas palabras, que, al decir de unos y el criticar de otros, MODIFICABAN TODO… Léase: había en ella una nueva modalidad de alumbrar lugares o voces extinguidas sobre las cenizas de tanta CULTURA a sepultar.
Me acerco intermitente, atisbo su calzado, y no veo otra cosa que sus pies.
—No uso —dijo—, mi camino es un reflejo. No quiero huellas. Quiero palabras. Pero no estaba descalza, estaba como «suspendida», por ángulos de hierba y gotas de espuma triangular. Entre la agilidad de su mente y la sed absoluta, me fue imposible no preguntar:
—Jeanne... ¿Las palabras son la osamenta de las cosas?
—Ni lo dudes —me dijo a los ojos—, y a veces, una hoguera abandonada o una llave
despierta en el jardín. Estoy segura de que en algún lugar ha de consumarse la rebelión.
Sonríe. Yo pronuncio unas sílabas austeras: todo lugar consume su equilibrio.
—¿Qué haces acá...?
Sustituyendo el «Quién sos», por elegancia... Su inocencia restaura mi locura y contesta:
—Estoy de paso, mi secreto no tiene mirada, hoy voy hacia las islas, mañana hacia el
estruendo de los bosques, al silencio primario del «No sé»... Todo es, quizá, todo, tengo peces que cantan y aves que nadan en los fiordos más lejanos de ultramar. No te olvides, reafirma: cualquier reflejo siempre cede ante el agua de la fuente.”…
… “Ella, sobre el paisaje obsesivo escribiendo, en cuartos de hotel, castillos, trenes, a lomo de caballo o, simplemente, sobre la leña requemada de un árbol seco”…
… “Ojos desterrados flotando en nuestro vino. Flores de sauce lo atractivo de Jeanne, aún indiferente a sí misma. Como un martirio, su imagen los dejaba expectantes y aferrados a sus propias tripas. La miran. Nos miran. Yo, molesta. Ella, incorruptible, apenas dice:
—Amiga, estas cosas pasan todo el tiempo. Luchas de género, diferencias insoportables, hombres con necesidad de pavonearse para corroborar su potencia. Lo femenino atrapado allí, sin poder expresarse a riesgo de perderse en el imaginario social. Ya lo dijo San Agustín:m«El orificio de la mujer es mi obra maestra del terror». Se desea a la mujer y la mujer paga caro ese deseo. Se trata de ser sujetos de una generación usurpada por la impudicia de la razón: la hipocresía y el ya debilitado poder del macho sobre la hembra. Es una época claudicante, un final ya aconteciendo sin prisa.

Puro vapor, aire sin aire, desperdicio. Escúchame…”

Eva Puente